Sección dedicada a la publicación de cuentos de escritores peruanos contemporáneos. Leer un relato es terminar de construirlo

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Monday, September 22, 2008

LENIN SOLANO



LENIN SOLANO (Lima, 1983) cursó estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la carrera de literatura, en el 2002 participó como colaborador del encuentro internacional de escritores “¿Qué hacer con la Literatura?” auspiciado por la universidad de Lima. En el 2004 asistió al coloquio organizado por los “Diez años de fallecimiento de Julio Ramón Ribeyro”. El autor declaró en la presentación de su primer libro que se propone el difícil y azaroso camino de asir pedazos de ciudad, de estados de ánimo de psicologías extrañas, de profundidad tras las apariencias. No le son ajenas las preocupaciones sociales, ni la problemática de las zonas urbanas, ni las marcas señeras de congrains o del temprano Ribeyro a las que nos remiten sus personajes y anécdotas.
CARTA A UNA MUJER AUSENTE

Querida mía:
Es difícil escribir sobre los sentimientos cuando no se sabe qué se está haciendo exactamente. Aún trato de convencerme que esto es un cuento, un monologo, pero no una carta directa a tu corazón.
Hace muchos años, mientras leía un cuento de Ribeyro (recuerdo que se titula La molicie), intentaba saber qué era el aburrimiento. Pero no el aburrimiento de no hacer nada, no el de estar tirado en cama esperando que las horas pasasen o de esperar que llegue el siguiente fin de semana para disfrutar el sábado. Me encuentro aburrido, pero no de ti, si no de mi. Siento que mi vida te daña, que mi ser en vez de hacerte sonreír solo te hace llorar. La reflexión es clara, soy yo el problema, sin embargo, te amo con todo mí ser.
Voy descubriendo lentamente que la carta va tomando forma y la ficción y la realidad se van definiendo. Tal vez nunca lleguen ti, pero por lo menos llegué a descubrir la razón de su existencia…. Todo hace indicar que es para mí. Sí, descubrí que estoy aburrido, pero de mi monotonía, de vida estancada soñando en que algún dia algo cambiara y esos cambios jamás llegan. Hoy, mientras te tenía a mi lado, en mi cama, sintiendo su respiración, me provocaba ser tierno, abrazarte, amarte y decirte que no quería volver a ver una lagrimita
Más en tu bello rostro. Sin embargo, no sé por qué siempre tengo que ser parte de la estadística infalible y esa es hacerte llorar si o si.
Me siento mal. Todo el dia lo he estado. Ahora escucho una música lejana que llega desde el cuarto vecino, aunque no reconozco quien la canta y si lo que se está tocando es un violín, pero me entristece más escucharla mientras te escribo, o mientras me escribo a mi.
Silencio… no me interrumpas, he recordado algo importante…
¿Recuerdas la vez en que el curita nos echo agua bendita y nosotros simulamos casarnos ante este gesto? Talvez es muy remoto ese recuerdo, pero no sé por qué justo en ese momento se me acaba de aparecer esa imagen. ¿Recuerdas la vez en que nos besábamos frente a la imagen de un inmenso pato y yo dije que se parecía a ti, aunque no haya sido yo quien te puso esa chapa sino otro pretendiente tuyo, pero como quedo grabada entre nosotros? No sé qué tengo, viene recuerdos inconexos ahora a mi mente. Creo que la molicie esta haciendo efecto y como no tengo nada que hacer solo empiezo a recordar…
Me duele algo, pero no es músculo, un hueso, un tendón cualquier parte del cuerpo (¿sabes qué hago en este momento? Sonrió, pues recuerdo que siempre dijiste que me enfermaba de todo). Me duele algo en mi ser y no sé como describirlo. Sólo, sé que a pesar de sentir este inmenso dolor no puedo llorar… ¿me habré vuelto la piedra insensible que creí y que llegaste también a creer?
Silencio absoluto, el violín dejo de sonar y solo escucho el sonido de mí computadora y casi estoy por darme por vencido y seleccionar todo y borrarlo porque siento que estoy escribiendo incoherencias.
Nunca me perdonaré haberte hecho tan feliz, no sé como si te llegué a amar tanto tenga que causarte tanto dolor. ¿Por qué no me haces lo mismo?
¿Por qué no te vengas y me lastimas como nunca lo imaginaste? Creo que a este momento de la carta se le llama masoquismo. Quisiera sentir tu dolor, saber qué pasa por tu ser cuando loras a tu lado más muerto que vivo porque en realidad no te sirvo de consuelo.
Una idea se va haciendo brillante. He cogido el peluche que alguna vez me regalaste y qué suerte que no estés aquí porque te disgustaría que te diga que no me acuerdo cuando fue la fecha exacta (otro punto en contra para mí, pues siempre detestaste mi poca memoria). Este osito esta bien bonito, lastima que estar con un ser frió como yo y no como un angelito como lo eres tú.
La idea sigue tomando forma. Espera unos minutos, sí unos minutos. Quiero grabar esta carta, archivo o ficción, pues quiero continuarla en otro lado. Te hablo en un momento.
¿Sabes por qué son esos puntos? Porque había pensado seriamente que lo que había hecho no tenia pies no cabeza y estuve a punto de imprimir la hoja y tirarla al basurero. Sin embargo lo único que me lleva a seguir adelante es no arrepentirme de lo que había pensado casi una hora antes. Me encuentro junto a tu peluche, lo estoy abrazando aún mientras escribo esta nota. Espera lo dejare a un lado. A que no adivinas. Estoy lejos de casa, lejos de ese cuarto el cual nos trajo tantos recuerdos, tantos momentos gratos e ingratos, tantas peleas y tantas alegrías. Creo que ahí no hubiera podido terminar esta carta. Estoy en una casa en donde puedo divisar una cochera, gente caminado y un pata tecleando en un octavo piso mientras ve pasar a gente; o sea, yo.
Quiero sentir dolor. Quiero saber qué es volver a sufrir, pero no porque sea el desquiciado masoquista, sino porque quiero que te cobres lo que tantote debes. Sé que pensarás que estoy loco o seguro me llamarías cariñosamente, tontito, o simplemente, no sé cómo actuarías. Sin embargo, quiero que te cobres todas las que te hice y aunque no estés presente quiero yo ser tu vengador.
Un momento, voy abrir la ventana. ¡Qué frió! A pesar de estar en primavera veo que el clima no cambia y el frió quiere instalarse fuera de época. Pero que siga corriendo este aire, este bien para lo que pienso hacer….
Este es el ultimo párrafo que escribo, si la carta no llegan a ser terminada y solo te enteras de los hechos quiere decir que nadie se atrevió a cumplir mi última voluntad, pues esto dejando una grabadora al costado de la computadora en donde al terminar este párrafo quiero que se escriban exactamente las palabras que voy a pronunciar. Querida mía, si es que llegas a leer un párrafo más quiere decir que alguien se compadeció de mi ultimo deseo lo hizo. Tú eres quien finalmente sabrá el desenlace. Una cosa más... tú, no a quien dirijo esta carta, tú piadoso sujeto, hazle una aclaración de que todo lo demás que viene es solo la grabación. Pon exactamente estas palabras: “Mientras tengo el peluche entre mis manos y el viento me da la espalda estoy apretando el play de la grabadora” (trata siempre de hablar en primera persona para que no se pierda la esencia de la carta).

Mientras tengo el peluche entre mis manos y el viento me da en la espalda estoy apretando el play de la grabadora.

Querida mía, te decía que quería sentir dolor y que tú fueses mi vengadora ausente, aunque sé que jamás me hubiese hecho nada malo porque hasta eso fuiste superior a mí. Nunca quisiste lastimarme, sino que las palabras fuertes que me decías era una especie de llamada de atención para que así pueda reaccionar, cosa que no llegué a entender hasta este dia.
Otra cosa, no te intrigues por saber quién continuo esta carta, no es una especie de investigación policial ni que haya querido hacerme el interesante hasta el final y mucho menos que una mujer conocida se encontraba en este momento a mi lado, lo aclaro porque siempre fuiste bien celosita.
La pregunta es…. ¿Qué es lo primero que asombraría a la gente? Que caiga un peluche desde un octavo piso o que caiga pesadamente una persona que lo único que quiso es cobrarse una venganza por una persona ausente. Veamos solo que tengo una gran duda. No solo contigo querida mía, sino también con el alma piadosa que tal vez haya estado continuando esta carta. ¿Cómo saber que estoy sintiendo en el momento en que estoy cayendo? ¿Dolor, pena, desolación, Arrepentimiento? O tal vez con eso sienta que es lo justo por haberte hecho llorar tantas noches.
Querida mía, he tosido trece veces mientras esta ventana sigue abierta. No sé por qué últimamente me he vuelto supersticioso con ese numero, pero ya no hay nada de qué preocuparme, pues así me haya contagiado de una pulmonía estoy seguro de que no será eso lo que se acabe con mi vida.
¡Encontré la solución! Ya sé qué hacer para que quede escrito en esta carta el sentimiento que tengo mientras caigo. Solo quiero pedirte una cosa, no quiero que pienses en que tal vez la cita que teníamos con el psicólogo el otro lunes haya podido revertir esto, pues fue cosa del momento y nada fue premeditado te cuento entonces mi plan. Tuve que salir otra vez y volver a ese cuarto que Nos trae tantos recuerdos. He cogido el celular de mi hermana, pero sé que se lo entregaran sano y salvo, pues no pienso hacerle nada. No quise quedarme mucho tiempo, temía arrepentirme y volver a dejar mis pensamientos solo en ei cabeza, por eso es que llegue aquí en casi la mitad del tiempo que me tomo la primera vez. Pondré el celular de mi hermana junto a la computadora, luego llamare del mió a su numero y dejare que me conteste la grabadora para que ahí quede registrado qué es lo que sentí.
Ya estoy sentado en la ventana, y la gente sigue caminando muy apresurada a pesar de ser casi las seis de la tarde. Debo evitar que caiga la noche. Porque sino así no tendrá validez mi intriga, pues no sabré si les impactó más el peluche o el desquiciado que caía. Ahora que estoy sentado con las piernas en el borde siento temor. ¿Dolerá? Siempre me dijiste que no aguantaba nada y que era cobarde para las heridas, pero la verdad es que no creo que la herida duela mucho, pues la muerte debe ser casi instantánea. Ahora debo apresurarme para no causar el pánico de la gente por si alguien me ve. No sé si la tembladera que me ha dado es por frió o por miedo. Tu peluche esta en mi brazo derecho y mi celular en el izquierdo, sé que se destrozara con la caída, pero ya estaba viejo, pues casi ni te escuchaba cuando me llamabas. Antes de hacer tan largo el asunto, me pregunto si es compañero con el cual tomaba unas cerv3ezs una noche y el que se jactaba de saber tanto de leyes físicas tenia razón. El me dijo que si un cuerpo caía de un séptimo piso le tomaría siete segundos impactar en el suelo, Pues calculaba que por el peso y la distancia eran exactamente un segundo por piso. Si su teoría es cierta entonces me quedan 8 segundos….
Primera timbrada, segunda timbrada, y así hasta que llego la séptima me contestó la grabadora del celular de mi hermana. Ha llegado la hora. Que vaya el peluche primero. ¡Qué irónico! ¿Será que la vida es así poco antes de la muerte o es que mi vida quiere volverse interesante al final? Te preguntas por qué. La verdad es que hay algo que ha interrumpido mi llamada a la grabadora y es que me acaba de llegar un mensaje de texto. Espero no confundir el alma piadosa con dos mensajes de voz que tenga que escuchar mientras intentaba escribir el final de la carta. Pero eso no es lo sorprendente. Lo sorprendente, y por eso casi me voy de espaldas y casi me adelanto al peluche es que el mensaje de texto es tuyo. Lo diré fuerte para que quede escrito tal y como llego, pues lo mas seguro es que sea el ultimo mensaje antes del destrozo de mi celular. Dice así: podrías llamarme a mi casa horita. Tengo algo que decirte.
¿Por qué siempre quisiste salvarme de todos mis dolores? ¿Por qué eres tan buena y presientes hasta lo que estoy a punto de hacer y tratas de evitar una venganza la cual estoy seguro, no estas de acuerdo? Lo siento, pero no podré llamarte. Los 8 segundos se eternizan y quisiera acabar con esto de una vez.
Volvamos a timbrar. Siete timbradas y llego el momento. La señal de dejar el mensaje. Te toca, querido peluche, y tendré que ir yo apresuradamente apenas choque porque sé que algún incauto mirara para arriba y algún héroe callejero tratara d evitar mi caída. Calculemos. Ahí vas peluche.
Mal estudiante de física resulto ser aquel amigo, y es que ese peluche tardo siete segundos en caer desde el octavo piso y por el peso que tiene debió haber demorado más, pero tengo que apresurarme porque ya algunas personas han visto el peluche en el suelo y otras están levantando las miradas sin tener aún entendimiento de lo que pasa. Siempre quise saber qué es estar lanzándose de un paracaídas. Ahora lo sabré, pero no lo tengo puesto y la distancia es muy corta. Hubiera conseguido un piso más alto para practicar esta aventura
Brazos abiertos. Qué rápido es caer y ya me arrepentí de haberlo hecho, el suelo llega apresurado hacia mi rostro y aún no sé qué es lo que siento. ¿Cómo rayos decían que el momento antes de morir uno se acuerda todo y yo no puedo pensar nada más en qué es lo que exactamente estoy sintiendo? Demasiado tarde.
Querida mía. La gente grita y una mujer madura me mira aterrada mientras otros piden ayuda. El celular no se ha roto, al parecer lo protegí con mi cuerpo pero ya estas palabras son lentas. Duele mucho estar tirado en la calle, aunque no siento el frió sino un adormecimiento en mis músculos. Ahora si, creo que tu venganza esta dada. Perdóname por todas tus lágrimas y jamás olvides cuanto te ame hasta el último dia de mi existencia….

6 comments:

eSpaCio_vacio said...

vayaaaaa creo que esta es una historia bastante intensa . . .

giuliana1788 said...

simplemente wow, kien iba a pensar q akel profe q alguna vez tuve en una academia de v.m.t. escribiria una historia tan profunda... como son las casualidades buscando un cuento para un trabajo y encuentro a literatin .. jeje .. lastima q no se preste para mi trabajo ... saludos.

giuliana1788 said...
This comment has been removed by the author.
ALANZ said...

HERMOSO CUENTO LLENO DE SUSPENSO.
CADA VEZ QUE LEÍA UN PÁRRAFO ME IDENTIFICABA MÁS CON EL PERSONAJE PRINCIPAL.
ÉXITOS EN ADELANTE

Ronald said...

eso que dice que dijo en la presentación de su libro: "se propone el difícil y azaroso camino de asir pedazos de ciudad, de estados de ánimo de psicologías extrañas, de profundidad tras las apariencias. No le son ajenas las preocupaciones sociales, ni la problemática de las zonas urbanas, ni las marcas señeras de Congrains o del temprano Ribeyro a las que nos remiten sus personajes y anécdotas”. Es del texto que escribió Percy Encinas a la contratapa de su libro del profe Lenin. Habría que ser más preciso y veraz.

El Kambumbo said...

Estaba masomenos el cuento...pero cuando dice "un PATA tecleando en el octavo piso"...jaja...¿no pudo haber reemplazado esa palabra?....y tirarse del octavo piso por una chica..jaja...cómo que un poquito trágico...

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Narrador por vocación, periodista ocasional. Ejerce la docencia en Lengua, Literatura y Redacción básica y superior. Ha publicado libros como "Epistolario de Javier", libro de cuentos; "Ortografía para todos", "La magia de las palabras", estos dos últimos de gramática y redacción. Colaborador para revistas y periódicos, ha sido premiado en concursos como "Las mil palabras" de la revista Caretas y en el concurso "Julio Ramón Ribeyro" de Lima.